viernes, 5 de septiembre de 2025

Ojo al rediferir la tarjeta de crédito

 

Soy Augusto Ramírez, quiero darles la bienvenida a “Café con el profe”, un espacio donde la Educación Financiera es la estrategia de prosperidad para todos.

Ojo al rediferir la tarjeta de crédito

Una operación financiera muy común para quienes tienen tarjeta de crédito es “rediferir”, entiendo el concepto como forma de renegociar la deuda al día de la solicitud, tomando este saldo y dividiéndolo en un nuevo plazo más largo, lo que resulta en una cuota mensual más baja y, por lo tanto, una mejor administración del flujo de caja. Esta operación liquidaría la obligación actual y crearía una nueva, con una tasa de interés y plazo definidos por la entidad financiera. 

De acuerdo con la definición del concepto, me voy a permitir contar una historia.

En el año 2016 un cliente de una entidad financiera tenía una tarjeta de crédito con un cupo de $3.000.000 COP, esta persona había aceptado el producto financiero con el banco porque le gusto una característica de la tarjeta, la cual consiste en que la cuota de manejo es $0 COP mientras no tenga deuda. Supuestamente si uno realiza compras con la tarjeta de crédito y pacta a una solo cuota, no cobran intereses, pero si la cuota de manejo; dependiendo de la entidad financiera se le cobra al cliente mensualmente o trimestralmente.

La tarjeta del cliente en esta historia tenía un beneficio que él aprovechaba, cuando hacía compras, pactaba a una cuota y a veces duraba meses sin usarla, por lo tanto, no pagaba intereses, ni cuota de manejo. Solo utilizaba la tarjeta para momentos especiales o de extrema urgencia.

Cierto día el pago mínimo que debía realizar era de $1.500.000. es decir, el 50% del cupo. Recibe una llamada telefónica de una asesora comercial, con una voz dulce, acento paisa y discurso elocuente, donde le dice al personaje de la historia que por su buen comportamiento de pago y pensando en la salud financiera, el banco la propone rediferir el monto de la deuda a un plazo de 6, 12, 18 o 24 meses. El cliente acepta la negociación a un plazo de 6 meses con la intención de pagar antes y liberar cupo y seguir disfrutando su producto financiero. Finalizando el mes de haber aceptado rediferir, se lleva tremenda sorpresa, resulta que la asesora con voz dulce, acento paisa y discurso elocuente, realizó el rediferido con el valor total del cupo de la tarjeta, no con el valor que el cliente estaba debiendo.

El cliente se acercó en varias ocasiones al banco para exponer el caso documentado con los extractos y soportes de pago, donde les decía que solo debía $1.5000.000 COP, no $3.000.000, ¿que cómo le iban a cobrar $1.500.000 que no debía?

En la entidad financiera no le solucionaron el problema y se fue a pleito, tomo la decisión de no pagar para que el banco lo empezara a llamar, cuando lo llaman para decirle que está en mora, vuelve y expone el caso, pero no le dan solución. Un día lo llaman de una casa de cobranza y un abogado en tono agresivo lo amenaza de embargo y de reporte negativo en las centrales de riesgo. El cliente, discute fuertemente, primero exigiendo respeto y segundo provocado por el abogado le responde que no teme a las amenazas, que ya tiene casa, ya tiene carro y ya disfruto la beca y que iba a demandar al banco por robo y al abogado por grosero y por atentar con su buen nombre, tal y como lo profesa el artículo 15 de la Constitución Política de Colombia, porque él solo está debiendo $1.500.000, no $3.000.000.

Pasa el tiempo y otro día cualquiera, recibe una llamada de una asesora comercial, con voz dulce, pero no con acento paisa y también con discurso elocuente, donde le dice que el banco le propone pagar $900.000 hoy y entrega el paz y salvo en cinco días hábiles. El cliente le responde, que la deuda es de $1.500.000, no $900.000. La asesora comercial responde: el banco quiere tenerlo como cliente, por eso lo estamos llamando. El cliente paga lo acordado. A los cinco días hábiles, recibe otra llamada de la misma asesora donde le dice: profe Augusto Ramírez, fue un placer atenderlo…jaja

La moraleja de la presente historia es:

1.     No se debe decir “SI” a todo

2.     Pedir copia de la grabación de la llamada

3.     Verificar siempre la información que nos dan y que nosotros autorizamos.

4.     Aceptar rediferir cuándo el cupo de la tarjeta esta 100% comprometido y, acordar un plazo para que las cuotas sean fáciles de pagar


Gracias por ser parte de la comunidad de Educación Financiera del Profe Augusto Ramírez